La teoría de la relevancia se basa en el libro del mismo
hombre (La teoría de la relevancia,
J. Sperber y D. Wilson, 1986) que recoge un modelo pragmático fundacional de
una corriente. Esta teoría explica cómo funciona el proceso de interpretación
de los enunciados y para ello los autores basan su teoría en una hipótesis
acerca de cómo los hablantes procesan la información lingüística.
Esta hipótesis defiende que el procesador central de la
mente es absolutamente eficaz en el tratamiento de la información porque está
orientado de un modo específico hacia la búsqueda de la relevancia.
Así pues, el objetivo científico de la teoría de Sperber
y Wilson es la simplicidad explicativa ya que esta teoría reduce todo el
aparato explicativo de una teoría pragmática, es decir comunicativa y cognitiva
a un único contexto que precisamente al principio de relevancia. De todo lo
dicho por tanto, se puede deducir tres características que definen la teoría de
relevancia:
- Se trata de una teoría neogriceana en el sentido de que puede ser entendida como una simplificación de la célebre máxima del principio de cooperación de Grice. De este modo, las cuatro máximas de Grice quedan reducidas a una sola máxima que es la máxima de relación, que indica la necesidad de ser relevante.
- Se trata de una teoría inferencial, es decir, que esta teoría considera que los hablantes pueden interpretar información que no está codificada lingüísticamente como ya hemos señalado, este fenómeno recibe el nombre de implicatura.
- La teoría de la relevancia no constituye una disciplina dentro de la pragmática lingüística como sucede con la teoría de la argumentación.