Las aportaciones de Saussure marcan un cambio en el pensamiento
europeo sobre la lingüística que se traduce en una reacción hacia la corriente
historicista dominante del siglo XIX.
Este dato explica el hecho de que en este periodo la
preferencia de muchos lingüistas sea la de orientar sus estudios hacia un
estadio sincrónico debido a la influencia de Saussure.
Entre los seguidores más inmediatos de Saussure, encontramos a
los miembros de la Escuela de Ginebra.
Ellos son sus discípulos más inmediatos y directos, aunque no
es la escuela más importante de la estela estructuralista. En esta dirección
cabe destacar el Círculo de Praga y
el Círculo de Copenhague como
herederos directos del estructuralismo.
Precisamente, estos dos círculos son los que desarrollan
trabajos destacados en torno al estructuralismo europeo.