Los teóricos de los actos de habla parten de la idea de
que el uso del lenguaje en la comunicación constituye un tipo peculiar de
acción sometido a reglas y principios. En este sentido, tanto Austin como
Searle defienden que la teoría del lenguaje forma parte de una teoría general
de la acción, de tal modo que el estudio de las proposiciones formales de la
lengua no tendría sentido si no va acompañada del análisis del papel que
desempeñan esas formas. En este contexto, un acto de habla se define como la
emisión de una determinada oración en condiciones linguísticas adecuadas. De
este modo, el acto de habla constituye la unidad mínima de la comunicación
lingüística, ya que las oraciones como unidad unidades gramaticales son
entidades abstractas. La idea central de la teoría de los actos del habla es
que el lenguaje no solamente sirve para describir el mundo sino también par
hacer cosas.
El filósofo Austin, que suele considerarse como el
iniciador de la Pragmática moderna, analiza por primera vez en unas
conferencias en Harvard en 1955 publicadas póstumamente los usos del lenguaje.
A través de este análisis, Austin sienta las bases de la teoría de los actos de
habla. En esta teoría es especialmente importante el concepto de significado
frente al concepto de fuerza. En este sentido, el significado del
enunciado es lo que las palabras dicen y la fuerza de la
enunciación es lo que las palabras hacen. Por ejemplo, afirmar, jurar,
pedir, ordenar…. De acuerdo con esta diferenciación conceptual se distinguen
tres tipos de actos del habla:
1-
Acto locutivo: el acto a través del cual se produce
significado
2-
Acto elocutivo: es la fuerza de la enunciación, o lo que las
palabras hacen; se manifiesta con prometer, jurar, ordenar, etc.
3-
Acto perlocutivo: acto a través del cual se producen
determinados efectos en el interlocutor. Tienen influencia en el estado de
ánimo. Se caracterizan según Austin como los actos ejecutados por el hecho de
decir algo.